, 20 2008, 712 Bye bye Bush, ahora sólo queda decirle bye bye a su política Los electores estadounidenses han reenviado a George W. Bush a su rancho texano. Una encuesta de CNN revela que, después de 8 años de presidencia, George W. Bush ha sido el presidente más impopular de todos los tiempos. No es sorprendente que millones de personas aspiren tanto al cambio. Peter Mertens Estados Unidos votó por el cambio. Hasta el momento, han vuelto desde Irak 4,190 ataúdes con los restos de militares estadounidenses que han perdido la vida. Otros 30 mil soldados han sido gravemente heridos. Han muerto un millón de iraquíes. Hasta el presente, la guerra ha costado 3 billones de dólares. Con esta suma se pueden construir 8 millones de viviendas. Y darle un techo a todos aquellos que, en la actualidad, deben sobrevivir en sus campamentos alrededor de las grandes ciudades. Actualmente, las guerras de Estados Unidos contra Irak y Afganistán le cuestan 32 mil dólares a una familia estadounidense promedio. Estados Unidos votó por el cambio. Suprimir las legislaciones antisindicalistas, las persecuciones a los encuentros de sindicatos, la suspicacia decretada contra los movimientos populares. Bush implementó el peor Estado a la Big Brother jamás visto. Leyes que permiten espiar prácticamente sin restricción, la posibilidad de encarcelar a la gente sin el menor proceso. También, a nivel internacional, las violaciones sistemáticas a las Convenciones de Ginebra, los secuestros secretos y las transportaciones también secretas de la CIA en Europa, la ilegalidad absoluta de Guantánamo, las torturas en Abu Ghraib y en otros lados. Estados Unidos votó por el cambio. Lo que ha sido posible gracias, entre otros, al movimiento sindical que lucha por el empleo, por el seguro social y por su propio derecho a existir. Gracias al amplio movimiento anti-guerra que se formó desde 2001. Gracias también a todos los otros movimientos populares contra la crisis, contra el racismo, contra las legislaciones represivas, etc. ¡Bye, bye Bush! El movimiento obrero y el movimiento popular representan la fuerza real de cambio. Es la única fuerza capaz de hacer que se termine de una vez por todas con la política de Bush. El cambio no vendrá de la Casa Blanca. El cambio no vendrá de los consejeros económicos neoliberales rescatados de la época Clinton, como Rubin, Summers y Volcker. El cambio no vendrá de los grandes bancos, como la Goldman Sachs y Citygroup, que invirtieron masivamente en la campaña de Obama (mucho más que en la de McCain). El cambio no vendrá de los consejeros en uniforme que le hacen decir a Obama que los Estados Unidos deben dejar Irak para echar la mano en la guerra en Afganistán. La única fuerza que puede resultar en romper con la política de Bush es la de la misma gente que se opuso con un “no” rotundo masivo a Bush. El 4 de noviembre, el pueblo rechazó a McCain y apoyó a Obama. Ahora, se debe mostrar lo más crítico posible respecto a Obama. Contra su resolución de “jugar el papel de sheriff a contracorriente del mundo”. Contra su resolución de continuar adjudicándose “el derecho de intervenir militarmente de forma unilateral”. Contra su resolución de exigirle a Europa que comprometa más dinero y efectivos en la guerra en Afganistán. Después del adiós a Bush, es tiempo igualmente de dar sus adioses a las políticas de Bush. Estamos confiados en el hecho de que los sindicatos y los diversos movimientos populares no renunciarán a su movilización. Que no subcontratarán a la Casa Blanca la fuerza del cambio. Que sobre todo, continuarán tomando en mano su propia suerte contra los banqueros de Wall Street, contra todos los grupos de presión patronales y contra el establecimiento militar. Esto será más que necesario, durante el periodo de recesión y la tempestad económica que se prepara. Peter Mertens Presidente del PTB Miércoles 5 de noviembre de 2008.
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